viernes, 1 de agosto de 2014

Túnica de colores = Un blanco en tu espalda



“No siempre es bueno cargar una túnica de colores puesta en la espalada”, fue la primera frase que se me vino a la cabeza después de haber leído la historia de José por centésima vez.

No le ha pasado que un día se despierta y de repente es el blanco de todas las personas que conoce?  Para bien o para mal (como sea), pero de la noche a la mañana el tema de conversación tiene su nombre. Eso fue exactamente lo que le paso a José cuando apenas tenía 17 años, simplemente un día despertó y todos sus hermanos estaban hablando de él, no cosas buenas precisamente.

Imagina por un momento este cuadro, Es una cálida mañana en el desierto, José sale de su tienda y se dirige hacia sus fornidos y cansados hermanos, en ese momento nota que sus miradas no son las mismas del día anterior, las de hoy son profundas, cargadas de dolor, perecen espinas clavándose en sus cuerpos. José no entiende lo que pasa y entonces acude a quien ha sido su refugio durante tantos años, Él tiene que saber que rayos pasa con sus hermanos, él lo hará entender, piensa José mientras va de paso al encuentro con su padre. Al llegar y mientras trata de contarle lo sucedido, este puede ver como aquel hombre, ya anciano, va cambiando su rostro, ya no es apacible, más bien parece enojado y en lugar de conseguir lo que buscaba en su padre, más bien lo que sale de la boca del anciano es una remienda mientras José es sacado de la tienda, Una dura mañana la que le toco aquel día a José quien en medio de dudas solo sabía una cosa, Algo en él ha cambiado y nada volverá a ser igual de ahora en adelante.

Pero, que fue lo que despertó en ellos esa rabia?, o que fue lo que comenzaron a ver diferente esa mañana en la que aquel joven se levantó, muchos podrían decir que fue su túnica, otros que tal vez su padre lo bendijo mejor que a sus hermanos  y cualquiera de esas respuestas serian validas, pero he descubierto un secreto, no fue la túnica, ni la bendición especial, fue que José se había convertido en Soñador, la noche anterior José había tenido un sueño que transformaría y guiaría el resto de su vida.

EL PODER DE UN SUEÑO:

Un sueño logra que de un día a otro, tu vida se transforme, logra además que tu túnica de colores se convierta en un blanco gigante al que todos querrán disparar, Hoy puedo notar que desde el momento en que un sueño comienza a gestarse en tu interior todos comenzaran a verte diferente, Y es que no es fácil caminar con una túnica sin ser notado.

Ahora, si hasta los momentos estas líneas te han infundido temor a soñar, déjame decirte que aún no he terminado, También quiero que sepas que desde que Dios pone un Sueño en tu corazón muchos querrán quitártelo, van a tratar de por todos los medios no dejarte avanzar, Pero no importa lo duro que sea, NADA NI NADIE PUEDE DETENER A UN SOÑADOR.  

SOÑADOR EN MOVIMIENTO:

Si volvemos a la historia de José, veremos en primera instancia que fue vendido por sus hermanos a unos comerciantes, luego ocurrieron algunos hechos que lo llevaron a la casa de Potifar, Pasado el tiempo fue echado a la cárcel durante 2 años, Y entonces me doy cuenta que entre tantas  malas experiencias, entre tantas situaciones negativas, a pesar de los sucesos trágicos, José siempre estuvo moviéndose, de la cisterna a la cárcel, Y de la cárcel a la sala del Rey!!!

Todo soñador siempre encontrara personas y/o circunstancias que trataran de detenerlo, intentaran desviarte del propósito por el cual Dios te ha entregado un sueño, Todo sueño trae consigo su propia cisterna, todo soñador debe enfrentar sus propias circunstancias; Tener un sueño, te hará diferente, único, tendrás un blanco pintado en la espalda, será tu túnica de colores.

Entonces cuando te sientas en la mira de todos, aférrate al sueño de Dios en tu vida, aferrate al Dios de tu sueño y recuerda estas palabras “Todo José necesita a un Potifar que lo meta a la cárcel para luego ser llevado ante la presencia del Rey”, Si eres un Soñador nunca dejaras de Moverte.

https://www.youtube.com/watch?v=cgAZEv7Klus


Por Daniel Maracay.

@Daniel_Maracay_

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